Llevo años que en cuanto llega el verano uso este tipo de chanclas para estar por casa e ir a la playa. Pensaba que era un buen método  para prevenir juanetes, aparte de que me resultan muy fresquitas y cómodas.

Pues nada, que no es lo que pensaba, porque según acabo de leer en medicina21.com, un estudio realizado por la Auburn University, reflejó que las chanclas provocan un movimiento antinatural del pie y de los dedos que puede tener consecuencias perjudiciales a largo plazo.

Según parece, caminar con este tipo de chanclas son una posible causa de dolores por todo el cuerpo y según afirman los podólogos puede causar más problemas incluso que los tacones altos.

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